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Más vinos:
1. VINOS GENEROSOS SECOS
Un vino generoso es aquel que se obtiene mediante el
uso de una tecnología muy sofisticada y específica para
cada tipo de vino, de forma que, como resultado de las mismas, se obtiene
un vino que da mucho más (de ahí el nombre de generoso).
Podría decirse que el vino generoso es el resultado de la genialidad
del ser humano que enfrentado con un vino poco expresivo, incluso mediocre,
crea una tecnología específica que aplicada a ese vino,
en unas circunstancias determinadas, le transforma en un vino de características
excepcionales.
Los grandes vinos generosos son más frecuentes
en países mediterráneos y en las islas atlánticas,
y tienen un nombre que define su origen, tales como: Jerez, Montilla,
Oporto, Madeira, Canarias, Marsala, Santorini, Jaunes del Jura, etc.
Lo más frecuente es que tengan un alto contenido
en azúcar, y en ese caso, su utilización habitual es como
vinos de postre.
Algunos son muy secos, lo que les hace idóneos
para el copeo entre comidas o para el aperitivo.
Entre todos los vinos generosos destaca el Jerez. Los
jereces constituyen un armoniosos y variado conjunto de vinos entre los
que destacan, dentro de los vinos secos los siguientes:
Fino: Vino obtenido por crianza biológica de flor,
exclusivamente, durante tres años. Es un vino de color dorado,
con aroma punzante y delicado de tonos almendrados, seco y ligero al paladar.
Es adecuado para acompañar toda clase de tapas: mariscos, pescados
blancos, jamón y quesos suaves.
Manzanilla: tipo de vino fino, criado en Sánlucar
de Barrameda exclusivamente. Es ligeramente amargo, de color brillante,
entre el verde pálido y el oro, con un aroma que recuerda el de
la manzana madura, de ahí su nombre. Su utilización es análoga
a la del fino, pues realmente lo es.
Amontillado: Es un vino sometido a una primera crianza
en flor, como un fino, para pasar después a una crianza oxidativa.
Podría definirse como un vino de Jerez envejecido. su crianza ha
de durar como mínimo cinco años. Su aroma
2.VINOS ESPUMOSOS
El vino espumoso es un vino especial, porque en su elaboración
se utilizan técnicas complementarias que otros vinos no requieren.
Los vinos espumosos conservan en la masa líquida anhídrido
carbónico, con una presión alta. Si la presión fuese
inferior, el vino se denominaría de aguja. En ambos casos el anhídrido
carbónico es el producido en el propio proceso de elaboración,
es decir es de origen natural.
Estos vinos espumosos, gracias a sus características
burbujeantes y a su espuma, ha conseguido ser el vino representativo de
las grandes celebraciones. Este concepto, que es su grandeza, hace que
se sirvan casi siempre después de las comidas, incluso de los postres,
para realizar con él, las ceremonias de brindis. No es precisamente
el momento idóneo para consumirlos ya que al ser una bebida gaseosa
y estar el organismo lleno de una copiosa comida, la introducción
de gases es absolutamente inadecuada.
Los vinos espumosos deben utilizarse sobre todo para
iniciar bien una buena comida. Por acompañar muy bien a casi todos
los platos, puede ser el vino único a lo largo de toda ella.
Existen varios tipos de vinos espumosos naturales que
se distinguen por la diferente tecnología utilizada. Entre estos
se encuentran:
- Método tradicional: Vinos espumosos elaborados de acuerdo con
las normas tecnológicas utilizadas en la zona originaria del
champagne francés.
- Granvas, en cuya elaboración se sigue un proceso análogo,
pero hecho en un gran envase de varios miles de litros, en lugar de
botella por botella. Estos espumosos se distinguen, en su tapón,
por llevar un círculo, vacío en su interior.
- Tranfer, en cuya elaboración la fermentación del vino
se hace en botella, y posteriormente se filtran y se traspasan a otra
botella distinta. Estos espumosos se distinguen por llevar en el tapón
un círculo negro macizo.
Entre todos los tipos de vinos espumosos existentes destacan
los champagnes franceses y los cavas españoles.
3. BLANCOS JÓVENES AFRUTADOS
Estos vinos conservan con alta intensidad, las características
aromáticas de la variedad de la que proceden. Pueden obtenerse
a partir de cualquier variedad de uva, siendo ciertas variedades más
aconsejables, ya que aportan un afrutado mucho más apreciable que
el resto.
Los blancos jóvenes afrutado proceden de variedades
notables tales como: Gewurztraminer, Moscatel, Schaiber, Torrontés,
cuya aromaticidad es muy potente; Sauvignon Blanc y Chardonay, con una
aromaticidad media; y otras como Albariño, Godello, Verdejo, Riesling,
Semillón, Viura o Macabeo, etc., en donde destacan los aromas propios
de frutas carnosas, tropicales o frutos secos.
Los vinos blancos jóvenes afrutado son apropiados
para consumirse acompañando preferentemente a pescados, mariscos,
carnes de ave y blancas.
Entre ellos hay que destacar, en nuestro país,
los vinos procedentes de las variedades Riesling y Albariño como
ejemplos de calidad.
4. BLANCOS SECOS NATURALES
Estos vinos blancos tienen un mayor extracto, lo que
les proporciona una mayor estructura y un buen equilibrio entre acidez
y alcohol. Todo esto les permite prolongar el periodo de consumo. Estos
vinos son de vida más prolongada, más corpulentos, más
intensos. Son los vinos blancos más frecuentes. Proceden de una
multitud de variedades: verdejo, macabeo, airén, etc.
Son vinos para consumir preferentemente con platos de
pescado en salsa, o pescados de fuerte sabor como los pescados azules
o moluscos elaborados como los calamares en su tinta y otros platos no
excesivamente fuertes, tortillas, pastas, etc.
5. BLANCOS SECOS CON MADERA
Estos vinos blancos adquieren una fuerte personalidad.
Las características de determinadas maderas (roble, castaño,
raulí, pino, tea, etc.) aportan al vino, un grato aroma. Ese aporte
puede hacerse de dos maneras.
Una forma es la de fermentar los vinos blancos mientras
que el mosto se encuentra en recipientes de madera. Son los vinos blancos
fermentados en madera. En otras ocasiones el vino blanco se fermenta en
otro tipo de recipiente, normalmente de acero inoxidable, para ser posteriormente
mantenidos en envase de madera durante unos cuantos meses.
Los vinos así tratados, se transforman en vinos
más corpóreos, con mayor extracto, más intensos en
la boca. Pierden características frutales y florales, para ser
sustituidos por aromas a madera a especias o a vainilla.
Son vinos para acompañar a comidas más
fuertes que las propias de los vinos blancos sin madera.
Entre estos vinos cabría destacar los elaborados
con la variedad chardonnay, fragante, lleno de sabor, con bastante alcohol
y moderada acidez. En España podemos encontrar buenos ejemplo de
Chardonnay en Penedés, somontano y Navarra.
6. ROSADOS
Los vinos rosados se obtienen de uvas tintas fermentadas,
inicialmente, en presencia de los hollejos y después separando
el mosto de las partes sólidas para acabar la fermentación
sin ellos.
Por tanto, el vino rosado posee una coloración
roja mucho menos intensa, oscilando entre un rosado muy tenue hasta un
tinto poco cargado de color. A veces se generan colores rosados de color
cobrizo: son los "blage".
En general son vinos elaborados con cualquier variedad
tinta, pero se utilizan preferentemente aquellas variedades que evolucionan
rápidamente, como la garnacha. Son vinos de carácter joven,
para ser consumidos en su primer año de vida, con la aromaticidad
frutal característica de la variedad de la que proceden, mucho
más ligeros que un tinto y más corpóreos que un blanco.
Con los platos que mejor se adaptan son con aquellos
que poseen un fuerte aroma a ajo: platos con salsa alioli, pastas tipo
alio-oleo, arroces y sopas de ajo.
7. TINTOS JÓVENES
En los vinos tintos jóvenes, el tiempo de contacto
del vino con la parte sólida de la uva y la temperatura de fermentación,
permiten extraer una cantidad reducida de taninos para que el vino pueda
ser consumido en el primer año de su vida de forma satisfactoria
para el consumidor. Su aspecto y aroma son los de un vino tinto que posee
poco tiempo; están muy patentes los tonos azulados en su color,
que tiende al morado, incluso al violeta y su aroma es muy frutal. En
boca presentan una acidez elevada, lo que les hace muy aptos para ser
consumidos con preparaciones culinarias de alto contenido graso.
Pueden elaborarse con cualquier variedad tinta, pero
se obtiene mayor ventaja con aquellas variedades que envejecen muy rápidamente,
como puede ser la garnacha.
Son vinos muy adecuados para ser consumidos con platos
suculentos y fuertes.
8. TINTOS DE CRIANZA
Mediante el proceso de crianza, se pretende que se produzcan,
dentro del seno del vino, a través del tiempo y en presencia o
no de alguna cantidad de oxígeno, una serie de transformaciones
que le hagan más redondo y grato a los sentidos. Estos procesos
pueden tener lugar en el interior de una barrica de madera (roble americano
o francés, castaño, raulí, pino, tea, etc.); en el
interior de una botella de vidrio taponada con corcho natural o bien en
ambos tipos de recipientes, primero en la madera y luego en la botella.
Durante su estancia en la barrica, el vino capta los
taninos y aromas de madera, así como las reducidas cantidades de
oxígeno que penetran en el recipiente modifican de forma natural
la estructura química de muchos delos componentes existentes en
el vino, haciéndolos aún más agradables. Es la llamada
fase oxidativa.
Por el contrario en la botella, no penetra prácticamente
el oxígeno, y los diversos componentes del vino van reaccionando
entre sí en su ausencia, es la fase reductora.
El resultado es que el vino se redondea, se equilibra,
los taninos pierden muchas de sus asperezas, se desarrollan aromas propios
del proceso. Es el bouquet.
Como consecuencia del largo proceso de crianza en el
que los vinos pasan largos años metidos en la botella en ausencia
de oxígeno, es aconsejable que sean abiertos con un cierto tiempo
de anticipación, antes de ser consumidos para que el vino se abra
en contacto con el oxígeno atmosférico.
El tiempo de permanencia en barricas o botellas para
los vinos de crianza de cada Denominación de Origen puede ser diferente
y está definido por el reglamento de cada una de ellas.
Puede elaborarse desde cualquier variedad de uva tinta,
pero se consiguen las mejores expresiones con aquellas variedades que
evolucionan bien con el tiempo, que son en general, las mismas que se
utilizan para elaborar los vinos tintos de reserva: cabernet sauvignon,
merlot, tempranillo, etc.
9. TINTOS DE RESERVA
Pertenecen a este tipo de vinos todos aquellos que, pasado
su proceso de crianza inicial, entran en un proceso de envejecimiento.
A este grupo pertenecen los vinos que se conocen con el nombre de Reserva
y Gran Reserva.
Estos vinos han pasado largo tiempo en la oscuridad,
la quietud y el silencio de las bodegas, con una temperatura constante
de 12 grados durante todo el año y en un ambiente de elevada humedad
relativa en el que proliferan hongos de variado aspecto en las paredes
y techos de la bodega.
Allí, en una primera fase, en la barrica de madera
estos vinos van evolucionando en presencia, relativamente alta, del oxígeno,
para pasar luego a ser embotellados y pasar otro largo tiempo sometido
a la carencia de oxígeno. De esta forma el vino desarrolla un bouquet
muy intenso que hace que los vinos Tintos de Reserva sean vinos muy complejos
y capaces de proporcionar grandes satisfacciones sensoriales.
El color de estos vinos suele tener tonos pardo-rojizos.
En nariz presentan aromas evolucionados, siendo en muchos casos necesario
esperar a que el vino se acerque al oxígeno de la atmósfera
para poder apreciarlo. Por esta razón la botella suele descorcharse
con bastante antelación, empleándose copas grandes en las
cuales se permite al vino estar en contacto con el aire.
Estos aromas pueden ser de lo más variado: frutas
rojas, frutas confitadas, cuero, regaliz, vainilla y especias tropicales,
etc.
En boca las sensaciones no serán astringentes
sino carnosas, corpóreas.
Las variedades que pueden utilizarse en al elaboración
de estos vinos son muchas. Es frecuente elaborar estos vinos uniendo variedades
distintas, pero también ha llegado a la cuna de estos vinos ilustres,
la tendencia a hacer vinos de una sola variedad como puede ser la cabernet
sauvignon, merlot, pinot noir, tempranillo, etc.
Los vinos de cabernet-sauvignon son de una concentración
casi excesiva, por lo que tienden a mezclarse con otras variedades como
medoc, cabernet franc, syrah o variedades autóctonas. En España
destacan el Penedés, Somontano y Navarra.
El tempranillo es la reina delas uvas tintas en nuestro
país. Es capaz por si sola de producir una gran variedad de vinos:
desde los de la Rioja hasta los de la Ribera del Duero, los Valdepeñas
o los de Costers de Segre.
10. VINOS DULCES
son vinos de baja graduación alcohólica
y escasas posibilidades de perpetuarse largo tiempo. Estos vinos tienen
un intenso dulzor, graduaciones alcohólicas adecuadas y una gran
aromaticidad y untuosidad en la boca. Todo esto les proporciona una gran
elegancia y los hace aptos para acompañar a platos muy sofisticados,
desde los foies a los quesos azules de aroma más intenso.
En España la producción de estos vinos
es escasa, dadas las condiciones naturales en las que se cultiva la vid,
pero existen algunos tipos de muy alta calidad.
Las variedades con que están elaborados pueden
ser: moscatel, malvasía, pedro ximénez, etc. El resultado
en cualquier caso, es que se consiguen vinos de alto contenido en azúcares
residuales con una fuerte personalidad propia y con una aplicación
muy específica para acompañar postres, para final de comida
o para entrehoras.
Los vinos "pedro ximénez son vinos de postre
que cierran de forma maravillosa una comida. Su zona de producción
más importante es Andalucía en general, pero sobre todo
Montilla-Moriles, seguida de Jerez y Málaga.
El vino dulce moscatel se produce en principalmente en
Andalucía, Levante y Navarra. Son también unos excelentes
vinos de postre, que acompañan muy bien a los dulces españoles.
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